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Síndrome de Asperger

El criterio diferencial con el autismo sería la adquisición del lenguaje y el desarrollo cognitivo que frecuentemente son normales en los niños con síndrome de Asperger. Las cifras apuntan una ratio niño-niña de 8 a 1.

No está demostrado hasta qué punto es una entidad distinta del autismo o un subtipo de autismo. Su diagnóstico requiere la manifestación de falta de empatía, estilos de comunicación alterados, intereses intelectuales limitados y con frecuencia vinculación indiosincrásica con los objetos. La CIE-10 cuestiona su validez nosológica e incluye la presencia de conductas estereotipadas, repetitivas y restricción de estas.

Criterios diagnósticos del Síndrome de Asperger según el DSM-IV-TR:

  • Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de las siguientes características:
    1. Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social
    2. Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas al nivel de desarrollo del sujeto
    3. Ausencia de la tendencia espontánea a compartir disfrutes, intereses y objetivos con otras personas (p. ej., no mostrar, traer o enseñar a otras personas objetos de interés)
    4. Ausencia de reciprocidad social o emocional.
  • Patrones de comportamiento, intereses y actividades restrictivos, repetitivos y estereotipados, manifestados al menos por una de las siguientes características:
    1. Preocupación absorbente por uno o más patrones de interés estereotipados y restrictivos que son anormales, sea por su intensidad, sea por su objetivo
    2. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.
    3. Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo)
    4. Preocupación persistente por partes de objetos.
  • El trastorno causa un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, laboral y otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  • No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a los 2 años de edad utiliza palabras sencillas, a los 3 años de edad utiliza frases comunicativas).
  • No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognoscitivo ni del desarrollo de habilidades de autoayuda propias de la edad, comportamiento adaptativo (distinto de la interacción social) y curiosidad acerca del ambiente durante la infancia.
  • No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo ni de esquizofrenia.